
sonia,
la sorpresa perpetua,
la incuestionable realidad,
el manotazo salvaje,
luego, la letra ardiendo en lo profundo
¿acaso lorca no se hallaba en todos?
.
(...)
Sabes cuál es el señuelo apropiado para cada diversidad,
sabes proyectar la sonda
o voltear la perilla
en el espacio donde descubre la sisa aislada la profusión a entrega
de la corriente sonadora de las manos.
Das la caricia y te retiras
__y vuelves__
y esta vez más enérgico es tu roce
con movimiento de acierto, mohín en la boca
o silencio holgado entre paralelo y consonante.
Sustentadas blancas, bemoles de apego reúnes que no coinciden con tu cuerpo
triunfador de ignorados pueblos vírgenes.