
Cuando le conocí pensé que era brutal
cómo alguien puede tentar así un instrumento y ser tan escéptico
ultrajarlo abruptamente y por completo
sin aceites y la gracia de una caricia precedente
__una, dos, tres ejecuciones__
brutalmente hasta hundirse como ciervo rendido
como si el instrumento fuese un arlequín
prodigando aire por un tajo
siente la calidez de la raza
a manera de terminar de derramar la virtud
cuántas veces se pierde la virtud
tantas como se vacíe algo dentro
__la caja del eco__
cada fibra, cada sirga, el pedal
la trascendencia solitaria de la sorpresa
con goce le preservó la vida rompiéndole notas
impasible se reintegró al agua sin girar ni una sola vez.
Cuando le conocí pensé que era brutal
hoy sé que siempre deja el trofeo arraigando a un lado del sudario.